El Salario Mínimo contra el Bienestar. (Nota II)

Agrandando la brecha.




“No lo creería, pero este análisis es claro: los votos que ganen sindicatos y gobierno por subir salarios, serían pagados con más monopolio, desempleo y aniquilación de las microempresas.” – Dijo Daniel, un amigo economista al analizar juntos lo que leerás a continuación.
César


Dentro del esquema empresarial, debemos tomar en consideración algo que nos interesa mucho: la producción.

Porque la existencia de más bienes es lo que incrementa la calidad de vida, el bienestar, las posibilidades de crecimiento de un país.

Sin embargo, la mayor cantidad de bienes NO implica un incremento en el empleo.

Se suele escuchar a sindicalistas, a algunos abogados devenidos a promotores de mejora en la calidad del empleo; pasando por funcionarios, diputados, senadores y hasta jueces que no se privan de opinar, el siguiente argumento:

En Argentina, es importante que los empresarios incorporen capital, de manera que puedan mejorar el salario y la calidad del empleo”.

Obviamente, si el costo para el empresario en materia de empleado se incrementa, deberá incorporar capital para mantener niveles de producción acordes a una misma demanda; por supuesto, referido al empresario que se mantiene en actividad y DENTRO del país; pues otros decidirán hacer sus inversiones fuera, y los últimos simplemente cerrarán sus puertas.

Pero la Gran Empresa que se mantenga podrá seguir la sugerencia de los sedicentes especialistas en empleo; no porque considere lo que puedan decir, sino por la realidad económica.


Aquí debemos utilizar dos conceptos: Presupuesto e Isocuanta.


Presupuesto es simple: se trata de cuánto destinará a la producción de una determinada cantidad de bienes.

Isocuanta indica la combinación de inputs (elementos para la producción) que necesitará para producir la misma cantidad.


Para ejemplificar, tomemos el caso de una pequeña carpintería y de una muy grande. En el caso inicial, el salario es bajo, entonces ambas pueden coexistir, la pequeña con 1 empleado, y la grande con 100.

Al imponer un mayor costo salarial hasta el punto donde ya no sea rentable para la pequeña el mantenimiento de este empleado, éste será expulsado más tarde o más temprano; sin embargo en la grande, si el costo en importante, puede incorporar maquinaria que le permita producir lo mismo con menos empleados, digamos que con 70 y el capital incorporado produce lo mismo.

La cantidad de bienes en producción se reduce en una pequeña proporción, mientras que la cantidad de des-empleados se incrementa.

Sin embargo la desaparición de las microempresas le amplían el mercado a la gran empresa, por lo cual puede esperar una demanda constante o mayor debido al incremento en los costos salariales. Incluso puede adquirir una posición monopólica gracias a las imposiciones de mayores costos salariales.

Como ya vimos, los empleados que permanecen en actividad se encontrarán en una mejor situación, pero los 31 expulsados ya serán un problema ajeno al sindicato.


¿Cómo se comprende esta situación?


Digamos que tenemos una combinación de elementos para la producción (inputs), que sea máquinas y empleados.


En un mismo gran presupuesto, se convierte en una recta cuando los graficamos.



M: Maquinarias

E: Empleados

P: Recta de presupuesto

Digamos por ejemplo que si gasta TODO su presupuesto en empleados, no gasta nada en maquinarias, pero si desea máquinas, ante un mismo presupuesto, deberá tener menos empleados.

Esto se explica en la continuidad de tiempo por el concepto de depreciación y mantenimiento. Las máquinas van perdiendo vida útil, y además deben ser mantenidas con insumos; lo cual se asimila a un costo similar al salarial.

Por otra parte, dada una demanda de bienes, el productor debe cumplirla con el menor presupuesto posible, como para maximizar su ganancia; que es el objetivo del empresario. Pero depende absolutamente de satisfacer al mercado al que se dirige.

Existen combinaciones de inputs producen una cierta cantidad en la producción. Obviamente, con menos empleados pero más máquinas puede producir la misma cantidad; sino sería inútil incorporar maquinarias.


Esto se grafica mediante iso-cuantas, o curvas de igual producción.




Q1,Q2 y Q3: Isocuantas


En este caso, la isocuanta más alejada produce un nivel de bienes Q3, superior a Q2, la cual supera Q1.


Dado un presupuesto, el empresario optará por producir la mayor cantidad conforme a la demanda, para lo cual los valores de empleo + maquinarias determinarán el presupuesto como lo vimos anteriormente.

Cualquier emprendedor para producir una cantidad de bienes adecuada a la demanda, establecerá el menor presupuesto que le permita producir la mayor cantidad.

La demanda está estimada anualizada, pues puede producir sin vender la totalidad, para tener un stock estacional. De todas maneras son pocos los que producirían algo que NO esperan vender, por el placer de generar inventarios ociosos.

La mayor producción al menor costo estará dada por el punto donde la combinación máquinas+empleados sea óptima, esto es, cuando la recta de presupuesto es tangencial a la curva de isocuanta.



En este análisis se observa claramente que el costo salarial no es irrelevante ni siquiera para la gran empresa que permanece en el mercado local; pues si el costo salarial disminuyera la recta de presupuesto cambiaría su posición, siendo el punto sobre el eje “E” más alejado del origen.

En ese caso, una empresa que quiera producir lo mismo, puede lograr con menor presupuesto igual producción; incluso incorporando más personal.

Se logra la misma producción pero con más empleo como intuitivamente se sostiene pero algunos que se dicen expertos en generación de empleo se esfuerzan por negar.

Tal vez lo más importante es que permite el ingreso al mercado a empresas que no tienen los recursos suficientes para incorporar costosas maquinarias.


Sin embargo, este análisis parece pasar inadvertido a la mayoría de los economistas universitarios, especialmente de una universidad pública. ¿Por qué?


No dudo que lo comprendan, lo que creo es que temen decir que lo comprenden y correr riesgos de enfrentarse con el mismo que en su mayoría le da de comer: el Estado que genera estas políticas.

Recordemos que la mayoría de los graduados de ciencias económicas no sólo no crean empresas, sino que no crean su propio empleo. No los culpo, culpo a una formación brindada en su mayoría por personas que no han creado empresas sustentables.

Deben ser empleados por el Estado, tanto dentro de la administración pública como dentro de universidades, donde deben continuar haciendo la vista gorda a todo aquello que pueda crearles problemas internos, porque … ¡todos tenemos que comer! ¿no?.


César Pailacura







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